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miércoles, 19 de noviembre de 2008

El arquero Coblianto.




"¡Todo brazos, no abrir el codo hacia afuera! Yo he visto tender al egineta Coblianto. Era un gigante. Cuentan los de Egina que su madre tardó doce días en parirlo. Cada día nacía un poco de Coblianto. Cuando sacó los pies fuera del vientre materno, ya hablaba. Salió armado de arco y de flecha, y las manos enarenadas. Pagaba por allí un legado del papa de Roma, y quería llevarlo de suizo, con cinco pagas dobles adelantadas. Pero Coblianto había nacido iconoclasta."




Álvaro Cunqueiro, Las Mocedades de Ulises.

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